ayer,
se me humidificó el celebro
y lo tenía así, como ese sámbuche que dejé un mes en la mochila de tercer grado
me raspaba el aire
del ventilador a las sienes, con una pobre sensación de easy rider
el ibu 600 en la mesita de luz
y el placer sonoro del blister
un globito más, vacío
sin envoltorio no hay droga legal, no hay golosinas, no hay ropa de marca
tampoco hay
una bebida levemente gasificada cerca, al lado de mi cama
"levemente gasificado" es una expresión para escribir un tratado sobre la posmodernidad
ayer,
no podía leer poesía contemporánea,
y al sticker flúo del libro, el pegamento se le convirtió en baba de mi abuelo
ese que no podía caminar y siempre tenía olor a pis
entonces me puse a dibujar un teléfono en mi cuaderno boliviano
un teléfono que se llama ruleta rusa y no tiene números
sino siete caras de tipxs, la muerte con gorro y una hamburguesa
aparato que dispara palabras para pasar el verano. por ejemplo,
el pibe nariz te tira: "no usés cubitos si tomás coca común,
el mejor momento para darte un saque es ni bien cae el sol,
si hace más de 35ºC disminuí la frecuencia del depilado"
y así cada uno te da su consejo para los días de calor
también dibujé chistes de frutas, como una banana de la masonería
una frutilla hija del alfonsinismo, una manzana hiphopera que
habla de la alienación y uno que se llama "el humor de los frutos del bosque":
arándano: che, y si nos ponemos una consultora?
frambuesa: bueno, dale!
arándano: AHORA VOY A BUSCAR LA FACA,
------------Y TE CAGO A PUNTAZOS POR PELOTUDO!
20090220
20090214
20090210
soy un ejército de la conciencia de clase
-

no preocuparse tanto por la mayoría de las cosas, especialmente cuando unx es de clase media o clase media baja.
si llueve, es un buen día para volver a ver los 400 golpes, excepto que las páginas para descarga de subtítulos no funcionen. hornear galletitas después de haber comido chips ahoy a 0.75 ctvs el paquete no parece emocionante. aprovechar que existe farmacity. releer algunas notas de viaje:
sarmiento tenía una lógica implacable. y mucho amor. un amor tan fuerte como para querer convertir toda argentina en buenos aires.
en la figura del presidente se cruzan la realpolitik y la megalomanía, wow.
de mi pie blanco lleno de picaduras como una respuesta moderada a mi fascinación por las enfermedades tropicales.
soy una boxeadora muy débil.
pibxs que cantan contra la dictadura y construyen una sociedad terrorífica.
los tinglados de chapa obstruyen con la cultura la imaginación de una puesta (directa) en la naturaleza. pero para que exista la contemplación tiene que existir cultura: materializada en un balcón terraza. lo contrario a la contemplación es el estado de naturaleza. pensar como un contractualista siempre es mejor que hacerlo como unx antropólogx.
y después, un momento de felicidad; pilsener la paz, viento en el short y pensamientos en el universal abstracto.
con gripe: añoro una posmodernidad realizada.
o esa que hablaba de la internalización de la pornografía,
que se me había ocurrido entre sueños con las palabras perfectas, y que lucía le leyó al chico más hermoso del viaje antes de ir a ver cómo se votaba el referendum en una escuela de la paz, mientras él nos ofrecía pan y yo me ponía nerviosa.
cuando escucho lo que escribo me doy cuenta de que no se entiende.
de que se necesitan muchas más palabras de las que uso.
a las tres fuimos todxs a la plaza y estaba lleno de argentinos, yo alucinaba que cantaban contra macri y a favor de evo.
o era así.
él decía: son lxs decepcionadxs del dosmiluno.
yo decía algo peor.
suelo ser severa.
no comprar wiphalas, esconder el prendedor del mas, leer la nueva constitución política del estado.
y observar.
puedo escuchar la música que más extrañé o la que sonaba en la casa de máxima, en el micro de uyuni a villazón, en los locales de pollo broster, en la voz del pendejo. esa es la que extraño ahora.
todavía no tengo muchas fotos para ver, y me perdí la que más quería: una remera de las madres de plaza de mayo y otra del che guevara secándose en la terraza con vista a los yungas de sorata.
no voy a escribir una crónica, prefiero leer las que hacen otrxs.
todavía me sigo lavando los dientes con el cepillo de viaje.

no preocuparse tanto por la mayoría de las cosas, especialmente cuando unx es de clase media o clase media baja.
si llueve, es un buen día para volver a ver los 400 golpes, excepto que las páginas para descarga de subtítulos no funcionen. hornear galletitas después de haber comido chips ahoy a 0.75 ctvs el paquete no parece emocionante. aprovechar que existe farmacity. releer algunas notas de viaje:
sarmiento tenía una lógica implacable. y mucho amor. un amor tan fuerte como para querer convertir toda argentina en buenos aires.
en la figura del presidente se cruzan la realpolitik y la megalomanía, wow.
de mi pie blanco lleno de picaduras como una respuesta moderada a mi fascinación por las enfermedades tropicales.
soy una boxeadora muy débil.
pibxs que cantan contra la dictadura y construyen una sociedad terrorífica.
los tinglados de chapa obstruyen con la cultura la imaginación de una puesta (directa) en la naturaleza. pero para que exista la contemplación tiene que existir cultura: materializada en un balcón terraza. lo contrario a la contemplación es el estado de naturaleza. pensar como un contractualista siempre es mejor que hacerlo como unx antropólogx.
y después, un momento de felicidad; pilsener la paz, viento en el short y pensamientos en el universal abstracto.
con gripe: añoro una posmodernidad realizada.
o esa que hablaba de la internalización de la pornografía,
que se me había ocurrido entre sueños con las palabras perfectas, y que lucía le leyó al chico más hermoso del viaje antes de ir a ver cómo se votaba el referendum en una escuela de la paz, mientras él nos ofrecía pan y yo me ponía nerviosa.
cuando escucho lo que escribo me doy cuenta de que no se entiende.
de que se necesitan muchas más palabras de las que uso.
a las tres fuimos todxs a la plaza y estaba lleno de argentinos, yo alucinaba que cantaban contra macri y a favor de evo.
o era así.
él decía: son lxs decepcionadxs del dosmiluno.
yo decía algo peor.
suelo ser severa.
no comprar wiphalas, esconder el prendedor del mas, leer la nueva constitución política del estado.
y observar.
puedo escuchar la música que más extrañé o la que sonaba en la casa de máxima, en el micro de uyuni a villazón, en los locales de pollo broster, en la voz del pendejo. esa es la que extraño ahora.
todavía no tengo muchas fotos para ver, y me perdí la que más quería: una remera de las madres de plaza de mayo y otra del che guevara secándose en la terraza con vista a los yungas de sorata.
no voy a escribir una crónica, prefiero leer las que hacen otrxs.
todavía me sigo lavando los dientes con el cepillo de viaje.
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